Vivimos rodeados de ruido. Años, trimestres, meses, días, horas y minutos. Y estamos tan acostumbrados a él que no nos damos cuenta. El ruido ambiental de las ciudades, donde la mayoría de nosotros vivimos, nos acompaña de noche y de día. 

Pero además de ese ruido externo, que no depende en parte de nosotros y que no podemos controlar, nosotros mismos somos grandes generadores de ruido. ¿Quién no utiliza la televisión de “fondo” mientras hace otras tareas? ¿O la usa para comer? ¿O pone la radio o un podcast al que realmente no le prestamos atención? 

El ruido es uno de los males de nuestro siglo y lo empleamos para realmente no escuchar los pensamientos, las emociones y las sensaciones que nos invaden en nuestro día a día. 

La importancia del silencio

El silencio es la falta de ruido. Un lugar, espacio y momento donde no hay ningún sonido que nos perturbe. Según el nuevo informe publicado por la OMS sobre la situación en Europa, “el ruido es el segundo factor ambiental más perjudicial, por detrás de la contaminación atmosférica” e insta a las administraciones públicas a proteger a la ciudadanía del peligro de la contaminación acústica.

La Organización Mundial de la Salud lleva años siguiendo los impactos del ruido en el ser humano y determinan un impacto negativo directo en la salud. Entre otras cosas, y solo a modo de representación, puede aumentar el riesgo de sufrir anginas de pecho, infartos, aumento de la tensión arterial y la vasoconstricción. 

Con estos datos, nos damos cuenta de la importancia de crear y priorizar los espacios de silencio, porque además está vinculado directamente con un impacto muy positivo.

6 beneficios del silencio

  1. Aumenta la creatividad: a día de hoy ya sabemos que la creatividad es un músculo, pero lejos de que aparece y desaparece, el silencio puede ayudarnos a crear esos espacios para que florezca. ¿No te pasa que las mejores ideas te ocurren cuando estás en la ducha, jugando con tus hijos o simplemente paseando? ¡Ahí tienes la respuesta!
  2. Potencia la regeneración celular: estar en silencio ayuda a tus neuronas a regenerarse y esto impulsará también tu memoria y concentración. 
  3. Reduce el estrés: respirar y estar en silencio y encontrar calma. El silencio es un gran aliado a la hora de reducir el estrés diario. 
  4. Mejora la atención plena: alejada de ruidos que te despidan, podrás concentrarte mucho más y mejorar tu atención plena. 
  5. Te ayuda a estabilizar la tensión arterial: al contrario que el ruido te estresa, el silencio de relaja y te ayuda a estabilizar los niveles de tensión arterial. 
  6. Te conecta contigo mismo: nada como el silencio para abrirnos paso a nuestros sentimientos, emociones y sensaciones y aprender a conocerlos, comprenderlos y gestionarlos.
silencio y meditación

El silencio mental

Una vez que hemos conseguido librarnos del silencio externo, ha llegado la hora de ponernos con nuestro propio ruido. Aprender a parar la mente para realmente poder desconectar y conseguir relajarnos de verdad requiere un proceso. 

Este proceso no es otro que la meditación, la atención plena y el mindfulness.

¿Cuándo practicar el silencio?

Cualquier momento es bueno para estar en silencio y podrás adaptarlo a tu vida diaria de una forma muy fácil. Por ejemplo: 

  1. Cuando te levantas por la mañana y la casa está en silencio. Practica el silencio y la atención plena en todo lo que hagas. 
  2. Cuando des un paseo por la naturaleza. Olvídate de los cascos y simplemente pasea en silencio. 
  3. Meditar: el complemento perfecto para practicar el silencio. La meditación te ayudará a estar en silencio y también a manejar los pensamientos que te invadirán, logrando realmente los beneficios del silencio. En los cursos de meditación que trabajamos en Shiaslow, aprendemos a tener espacios donde la mente nos dé un auténtico descanso. 

Una buena forma también de poder iniciarte y comenzar a conectar con el silencio, son los retiros de meditación y mindfulness. Este tipo de eventos, se realizan en espacios naturales, muy cuidados, desde donde todo te invita a conectar contigo mismo, tu mente y disfrutar, aceptar y comprender la importancia del silencio.