La meditación es una práctica ancestral que practican una gran cantidad de personas y que nos ayuda a controlar el estrés, a conocernos mejor a nosotros mismos, a liberarnos de tensiones y vivir el presente, entre otros muchos beneficios. Al ser más conscientes tanto de nuestro cuerpo como de nuestra mente, también nos ayuda a concentrarnos, con lo que esos minutos que dedicamos cada día a meditar nos harán que el resto de nuestra jornada seamos mucho más productivos. 

Existen muchos tipos distintos de meditación, aunque todos aportan muchos beneficios y pocos inconvenientes, ya que practicar meditación no tiene ningún tipo de contraindicación ni a nivel físico ni psicológico. Es más, aporta una gran cantidad de aspectos positivos, como:

  • Mejor tolerancia ante el estrés
  • Un mayor positivismo
  • Mejora la empatía y el amor propio
  • Ayuda a potenciar las relaciones sociales y la inteligencia emocional, entre otros muchos aspectos.

Meditación para niños

Enseñar meditación a los niños puede resultar una tarea ardua pero sumamente beneficiosa para su bienestar y una base estupenda para su crecimiento personal y su vida adulta, además de ayudarles desde el minuto 1 a conciliar mejor el sueño, a relacionarse mejor con su entorno, a ser más empáticos o a conocer mejor su cuerpo y sus emociones.

Estas son algunas de las meditaciones que se pueden hacer con niños.

Algunas consideraciones previas a la meditación

Es importante tener en cuenta que son eso, niños, con lo que debemos adaptarnos con más esmero si cabe a sus ritmos, necesidades e intereses. No podemos pretender que, de primeras, un niño se quede sentado y tranquilo durante varios minutos ni que esté en silencio, etc. Pero enseñarles a meditar les reportará tantos beneficios que todo el esfuerzo habrá merecido la pena.

Se debe empezar muy poco a poco y con mucha paciencia, para que ni nosotros nos desesperemos ni ellos se frustren y quieran abandonar a las primeras de cambio. A continuación tenemos una serie de trucos y consejos para enseñarles a meditar e ir cogiendo poco a poco un hábito que les será sumamente útil en la vida.

Trucos y consejos para enseñar a los niños a meditar

Para todo lo relacionado con niños es esencial tener paciencia, pero mucho más si hablamos de meditación.

  • Debemos empezar poco a poco, con tan solo unos minutos diarios, para que vayan entrando paulatinamente en la dinámica. Es muy importante tener en cuenta que los peques son inquietos y curiosos por naturaleza, con lo que es probable que se distraigan o que les cueste quedarse quietos durante mucho tiempo. Quizás empezar con sesiones de 4-5 minutos sea más que suficiente para introducirlos en el estado necesario para aprender a meditar.
  • Es normal que se distraigan prácticamente con cualquier ruido o movimiento, pero también es bueno que lo hagan, porque así serán más conscientes de su entorno, de todo lo que les rodea y puede afectarles de alguna manera.
  • También un consejo ideal para casi todo en la vida es dar ejemplo. Obviamente, tenemos que hacer las cosas con ellos, que nos vean meditar o relajarnos a la misma vez que ellos. Cuando veamos que se acerca la hora de comenzar la sesión o el tiempo que hayamos determinado para empezar a practicar la meditación, debemos intentar ir poniéndonos en situación, con acciones tales como bajar el tono, respirar profundamente, etc., antes de ponernos directamente en una posición adecuada para meditar.
  • En cuanto a la posición ideal para meditar, al tratarse de niños es más importante aún ser flexibles y estar cómodos. Es probable que cambien de postura durante la sesión, pero es normal y lógico para su edad.
  • Otro consejo importante es enseñarles a relajarse por sí mismos, pero sin imponerles nada. Es evidente que debemos enseñarles cómo, pero lo esencial es dotarles de las herramientas necesarias para que ellos puedan elegir la mejor manera de relajarse, ya que, al igual que los adultos, cada niño es un mundo y tienen necesidades diferentes.

Incorporar la meditación en las escuelas: todo ventajas

Está demostrado que los niños que practican técnicas de meditación son más tranquilos y tienen más confianza y seguridad en sí mismos, cualidades prácticamente imprescindibles y cada día más necesarias. Además, suelen mostrarse más empáticos con el resto de personas y rechazan claramente las actitudes de acoso, como el bullying, que, por desgracia, está tan presente en nuestra sociedad.

Dedicar unos minutos diarios a practicar la meditación en el aula es una inversión de futuro para esos niños, ya que les estaremos dando herramientas para canalizar y afrontar las distintas situaciones de estrés a las que tendrán que enfrentarse a lo largo de su vida, además de enseñarles a relajarse y afrontar la vida desde otras perspectivas.

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Aprender en grupo suele ser mucho más eficaz que de manera individual, sobre todo cuando hablamos de niños pequeños, ya que se involucran más y, en muchos casos, aprenden por imitación (si mis compañeros lo hacen, yo también).

Enseñar a meditar a los niños es una gran idea, ya que si establecen una rutina e incorporan la meditación a su vida, les estaremos dotando de herramientas sumamente útiles y beneficiosas para el resto de su vida. Pero si llegamos tarde, no pasa nada, porque cualquier edad es buena para empezar a practicar la meditación.

Meditación para todas las etapas de la vida

Durante la adolescencia, época convulsa por mil y un aspectos que todos conocemos, la meditación adquiere un papel muy relevante, ya que nos ayuda a tomar conciencia de nuestro propio cuerpo, algo sumamente importante en una edad en la que los estereotipos físicos pueden crear muchos problemas.

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La meditación en esta etapa es una herramienta perfecta para ayudarnos a aumentar la sensación de bienestar y las emociones positivas, y más adelante para poder afrontar momentos más complicados en nuestra vida.

Cada vez es más frecuente encontrar episodios o estados constantes de ansiedad tanto en jóvenes como adultos. Y, aunque es una patología complicada que suele tener un trasfondo significativo, la meditación puede ser una manera eficaz, sencilla y accesible de atajarla o, al menos, de mejorar sus síntomas y consecuencias.

Si quieres que tu escuela o la de tus hijos incorpore la meditación como práctica de una vida saludable, te dejo aquí las claves para que pueda ayudarte.