Una emoción no causa dolor. La resistencia o supresión de una emoción es lo que causa dolor – Frederick Dodson

Es necesario conocer las cuatro emociones básicas, aceptarlas y ser capaz de pasar de una a otra. Eso es lo que nos hace humanos. Reprimir las emociones impide que aprendas de ellas y dificulta que puedas salir de ese sentimiento. Debes poner atención plena a las emociones:

Las emociones y sensaciones desagradables están relacionadas con la supervivencia. Supervivencia física. P pero también la supervivencia de nuestro ego, de nuestra identidad o nuestro estatus social.

Vamos a hacer un símil con el dolor físico. Cuando aparece un estímulo externo que pone en peligro mi integridad, el cuerpo reacciona con sensación de dolor como respuesta de supervivencia. Piensa, por ejemplo, cuando acercas tu mano al fuego.

Las emociones funcionan bajo el mismo mecanismo. Si me encuentro en una situación que pone en peligro mi identidad, mis opiniones o mis creencias aparece una emoción desagradable. Si siento que mi identidad está en peligro siento miedo, miedo a lo desconocido. Sin embargo, para entender lo que está ocurriendo cuando sentimos ese miedo por ejemplo, debemos observarlas con imparcialidad. Debemos aprender a sentir lo que sentimos, aunque sea un sentimiento desagradable.

Para comprender profundamente qué es lo que está ocurriendo, cómo es el mecanismo con el que funcionan las emociones, tenemos que permitirnos a nosotros mismos el observarlas con ecuanimidad. Aprender a sentir lo que sentimos. Estamos acostumbrados a no querer sentir lo que consideramos desagradable, a evitar los problemas, a las persones, que nos llevan a estas sensaciones desagradables.

Por difundido que esté vivir persiguiendo lo que nos agrada y rehuyendo lo nos desagrada, semejante estilo de vida hace de la vida algo agotador. Lo que nos disgusta tiene su derecho a existir. Lo que nos disgusta puede incluso convenirnos y, en este sentido, no parece inteligente escapar de ello. Bajo una apariencia desagradable, lo que nos disgusta tiene una entraña necesaria – Pablo d’Ors, práctica “Sentir lo que siento”

Sentir lo que siento significa no añadir pensamientos. Significa «dónde lo siento en el cuerpo«, «cómo lo siento en el cuerpo«, no “por qué lo siento” o “por culpa de quién o de qué”.

Vamos a hacer un ejercicio:

  • La posición física para él es de recogimiento sobre uno mismo con los ojos cerrados. 
  • Para un momento. Date cuenta de la emoción.
  • Haz unas cuantas respiraciones con consciencia. Con esto creas un espacio para aprender a dejar de reaccionar. 
  • Conecta con lo que estás sintiendo sin agregar pensamiento y siéntelo a fondo.
  • Detecta dónde lo sientes en el cuerpo y pregúntate: ¿Dónde lo siento? ¿Es un nudo en la garganta? ¿Es mi respiración agitada? ¿Es una opresión en el pecho? ¿Una dureza en la boca del estómago? ¿Es tensión o dolor en los músculos del cuello? ¿O de la espalda? ¿Está en los puños? ¿Es un temblor? ¿Cómo es y dónde está esa sensación en mi cuerpo?… 
  • Una vez localizada en el cuerpo, puedo observar la sensación con “curiosidad científica”, con ecuanimidad, para no implicarme emocionalmente en ella: ¿Qué forma tiene? ¿La zona en donde la siento, es pequeña, es grande? ¿Está bien definida o se difumina? ¿Tiene un epicentro o es uniforme? ¿Es constante en el tiempo o va cambiando? ¿Cómo cambia? ¿Como ondas que van y vienen, o como agujitas que se clavan? ¿Qué temperatura tiene? ¿Tiene color? ¿Tiene sabor? Y así observamos con una mente neutra, tomando distancia de la emoción. 
  • Respira conscientemente. Inhala por la nariz, conéctate con lo que sientes y exhala por la nariz. Siente cómo la sensación se diluye o se suaviza. Repite este paso unos minutos hasta lograr la sensación de bienestar. Experiméntalo sin miedo ni rechazo, acéptalo aunque no te guste la sensación. Llega al fondo de la cuestión, donde la sensación es solo sensación, sin pensamiento.

Esto es «sentir lo que siento». 

Cuando hay aceptación dejas de luchar, de revelarte, de quejarte. Dejas de prestar atención a los hechos que no puedes cambiar y empiezas a reconocer tus sentimientos y emociones sin juzgarlos. Sigues viviendo. Porque la vida sigue si ritmo, eres tú quien se ha parado.

La aceptación forma parte de tu proceso de transformación y desarrollo, de tu autoconocimento.

Cambia tu atención y cambiarás tus emociones. Cambia tu emoción y tu atención cambiará de lugar – Frederick Dodson

¿Y qué puedes hacer para trabajar y desarrollar la aceptación?

  • Observa: Mira a tu alrededor, a ti mismo, a los demás. Se consciente de tu realidad actual, quien eres y qué necesitas hoy, aquí, ahora
  • Siente: Conecta contigo mismo, con tus emociones, con tu cuerpo. Analiza y entiende tus emociones, no las reprimas
  • Expresa tus emociones: Dilo en voz alta, no las reprimas. Si lo haces es lo mismo que negar su existencia
  • No juzgues: Juzgar, criticar, quejarte… sólo te traerá sentimientos negativos y hará daño. Daño a ti y a los demás.
  • No intentes encontrar la respuesta a todo: Pasarte la vida preguntando por qué no hará que encuentres la respuesta y sólo te provocará mayor frustración y desgaste
  • Haz preguntas dirigidas a la aceptación: ¿Para qué estoy viviendo esto? Sería una buena pregunta. No puedes cambiar lo que estás viviendo pero te permitirá encontrarle un sentido y aprender de ello
  • No te quedes anclado en una situación desagradable. Acepta que no puedes cambiarla y busca opciones que te permitan sentirte mejor. Adáptate y sigue viviendo. La vida no se para, te paras tú.
  • El dolor forma parte del ser humano: Entiende que hay emociones que duelen. Si no lo aceptas, ese dolor se convertirá en sufrimiento.  El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”, decía Buda después de años de aprendizaje y meditación. 
  • No permitas que el miedo te paralice

La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos- Marco Aurelio