“Nuestra respiración tiene también la virtud de consistir en un proceso muy conveniente para apoyar la conciencia en curso de nuestra vida diaria. Mientras vivamos, nos acompaña. Nos es imposible salir de casa sin ella. Siempre está ahí para que nos ocupemos de ella sin importar lo que hagamos, sintamos o experimentemos, estemos donde estamos. Sintonizar con ella nos lleva inmediatamente al aquí y al ahora. Inmediatamente echa el ancla de la conciencia de nuestro cuerpo al proceso básico, rítmico y fluido de la vida.” (Jon Kabat- Zinn)

Respirar es lo único que no podemos dejar de hacer. Podemos estar sin comer o sin dormir pero, ¿sin respirar? Es lo primero que hacemos al nacer y lo último que hacemos antes de morir. Y aún así, ¿Cuánta importancia le damos?  Se trata de un acto innato, casi reflejo, que ni nos damos cuenta que estamos respirando.

Aprender a respirar no se trata sólo de una cuestión de salud física, también nos ayuda a controlar nuestras emociones. Con una respiración profunda, calmada y regular, alcanzamos un estado de paz interior. Así, la mente se calma y se libera de cualquier toxicidad.

Se dice que si respiras 15 veces por minuto, vivirás entre 75 y 80 años. Si respiras 10 veces por minuto, vivirás hasta 100 años. La velocidad con la que respiras dictará la duración de tu vida.

Te hablaba en mi post anterior que la meditación consistía en el ejercicio de enfocar nuestra mente a un objeto virtual exterior. ¿Y por qué no a la respiración?

Seguir el ritmo de tus inspiraciones y espiraciones te ayuda a centrar tu mente y a traerte al aquí y al ahora, la base del estado de meditación. Y ese es, precisamente, el objetivo de la respiración. Recordarte dónde estás a través de la toma de conciencia. No intenta desviar tu atención, no intenta hacer que olvides las cosas. Simplemente respira.

Entrenándote a prestar atención a tu respiración y volviendo a ella una y otra vez, cultivas tu resiliencia y te permite estar presente antes las adversidades. Seguirán apareciendo las distracciones pero no te perderás en ellas.

La respiración es una herramienta maravillosa para aquietar tu mente y relajar tu cuerpo. Está siempre contigo por lo que la puedes utilizar en cualquier momento y lugar.

Recuerda que, mientras centras tu atención en la respiración, tus pensamientos se asientan y tu mente se aclara.

No eres tú quien respira, es la respiración quien respira

LOS MITOS DE LA MEDITACIÓN

¿Quién no ha oído decir que la meditación está relacionado con la religión? O que sólo pueden meditar algunas personas. O incluso hay gente que la realización de esta práctica le asusta.

Y hoy quiero desmitificar algunos de estos comentarios.

Meditar es difícil, es para personas tranquilas

La meditación es para cualquier persona. Es una práctica que te ayuda a relajarte, bajar revoluciones y poner atención en tu vida, la tranquilidad es algo que vendrá con la meditación. ¡Haz una prueba! Si eres nerviosa, intenta observar tu respiración durante unos minutos. ¿Notas como tu ritmo cardíaco baja su frecuencia?

Meditar requiere dejar la mente en blanco y detener los pensamientos.

Meditar no significa no pensar, meditar significa estar en el momento presente. Es estar en el aquí y el ahora, sin pensamientos que interfieran en lo que estás haciendo. Se trata de no pensar en lo que tienes pendiente de hacer, lo que te pasó ayer o qué te gustaría que sucediera mañana. Se trata de sólo estar.  Si pudiéramos dejar la mente en blanco a voluntad no habría ansiedades ni depresiones… Así que no, meditar no consiste en dejar la mente en blanco.

Meditar requiere tener creencias espirituales o religiosas. 

Aunque la meditación forma parte de las prácticas budistas, no está ligada a ninguna religión. La meditación está relacionada con la necesidad de querer aquietar la mente, de tratar de conseguir paz interior. Y ese es un deseo universal.

meditacio platjaSi te vienen pensamientos mientras meditas, lo estas haciendo mal.

Meditar consiste en un estadio de conciencia plena. Darte cuenta de que te están viniendo pensamientos ya es un estado de conciencia y estás avanzando en un control sobre la mente, Sólo vuelve a centrar tu atención en la respiración

Tienes que acallar tu mente para tener una práctica meditativa exitosa. 

Acallar la mente no es posible. Lo que es posible es tener control sobre ella y centrar tu atención en una única cosa, un único pensamiento. Y eso, no es acallar la mente.

 Meditar requiere un tiempo del que no dispongo  

Meditar no requiere un tiempo determinado al día. Sólo dedícale el tiempo que puedas permitirte cada día, sin obligaciones ni imposiciones. Y si no encuentras un momento  tranquilo en casa, te dejo varios lugares en los que también puedes meditar y, tal vez, no lo hayas tenido en cuenta.

En el transporte público. Cierra los ojos y concéntrate en tu propia respiración. Poco a poco conseguirás abstraer tu mente y dejar de lado cualquier estímulo exterior.

En tus pausas durante tu jornada laboral. Aunque sólo sean 5 ó 10 minutos, busca un lugar donde puedas cerrar los ojos y concentrarte en tu respiración. No importa si es en tu silla, en un banco en la calle, lo que importa es que puedas relajar tu mente.

El momento de la ducha es perfecto para practicar la meditación. Utiliza el sonido del agua como punto de concentración. Haz que tu mente se enfoque en ella y en tu respiración

Antes de irte a dormir siéntate con la luz apagada y cierra los ojos. Concéntrate en tu respiración con ritmo pausado y constante. Cuenta tus respiraciones, concéntrate sólo en ello. Poco a poco irás incorporando la meditación en tus hábitos y mejorará tu concentración.

Existen múltiples lugares y situaciones a lo largo del día que son perfectos para practicar una meditación. No importa que se trate de una meditación corta. Lo que importa es que consigas centrar tu atención y relajar tu mente.

Y si te gustaría realizar un curso de meditación pero te falta tiempo, existe la opción de realizarlo de manera online evitando así tiempos de desplazamiento y caravanas.

Si soy sincera, era una opción que me preocupaba bastante. No sabía si iba a poder transmitir la esencia de la meditación de igual modo o si mis alumnos iban a sentirse bien pero, tras varios meses realizando el curso en esta modalidad, puedo decirte que lo único que he perdido es la posibilidad de abrazar físicamente, un acto tan pequeño y tan grande a la vez. En su lugar, he aprendido a abrazar con la mirada.

Cuánto menos tiempo tengas, más necesidad tienes que meditar. Cuanto más nerviosa seas, más necesidad de meditar tienes. Si no tienes tiempo, medita el doble