El miedo es una de las emociones humana más arraigadas en la humanidad, y muy especialmente, en los últimos tiempos debido a la pandemia. Sin embargo, es importante entender que el miedo cumple una función básica en el ser humano: la supervivencia. Y es que se trata de una emoción fundamental para evitar peligros y mantenernos a salvo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que se trata de una respuesta autónoma, instintiva e inconsciente. Respuesta que puede llegar a bloquearte o, incluso, a anclarse en tu vida convirtiéndose en una fobia y/o provocando ataques de pánico o ansiedad.

Vamos a profundizar un poco más.

¿Cuáles son las funciones del miedo?

Antes te decía que la función principal del miedo era la supervivencia. Y es así ya que esta emoción no es más que un mecanismo adaptativo a un entorno que puede darte motivos para temerlo. El miedo está relacionado con tu capacidad para reaccionar ante situaciones de peligro ya que es la emoción que hace que te retires cuando existe amenaza. Amenaza para tu vida, tu seguridad (aquello que tú consideras seguro) o tu autoestima. Es decir, el miedo reacciona según tus patrones mentales, según tus creencias.

Y es que el miedo en sí mismo no es malo, te ayuda a alejarte de situaciones para las que aún no estás preparado.

¿Cuándo se convierte el miedo en un problema?

Sentir miedo en sí mismo no es malo, sentir siempre es positivo. Significa que estás vivo, que tienes emociones. Que vives y sientes. El problema de sentir miedo es cuando ese miedo te paraliza, te bloquea, provoca que cometas acciones cuyas consecuencias pueden llegar a ser peores que el hecho que te ha provocado ese miedo.

Por ejemplo, sientes que te gustaría viajar a algún país remoto. Pero no lo haces porque te da miedo volar o tienes miedo de estar lejos de tu casa. ¿Ves todo lo que te estás perdiendo?

El problema no es sentir miedo. El problema es qué haces con el miedo que sientes.

El miedo es una emoción tan importante que resultaría imposible vivir sin ella. Y es que tu felicidad y bienestar depende de las decisiones que vas tomando a lo largo de tu vida. Tú eres el responsable de estar bien y de vivir una vida plena. Te ayuda a medir tus pasos, a decidir qué camino tomar o con qué rapidez avanzar.

¿Cómo gestionarlo el miedo para que se convierta en algo positivo?

Cuando sientes miedo tu cuerpo reacciona provocando a un incremento de tu presión cardíaca, de sudoración y descenso de la temperatura corporal, tus pupilas se dilatan y tus músculos se agarrotan. ¿Qué puedes hacer?

 

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Te dejo unos consejos a continuación: 

  • Mantén la calma tratando de enfocar tus miedos con perspectiva. Céntrate en tu respiración para tratar de volver a tu estado natural. Pon atención a tu respiración, respira de forma pausada sintiendo cada  inhalación y exhalación. Verás como poco a poco todas esas sensaciones físicas se van suavizando y vuelves a tu normalidad. Y si te encuentras en una situación de miedo frente a otras personas, compañeros de trabajo, familiares, amigos, que tú mantengas la calma hará que ellos se contagien de esa tranquilidad.
  • Conoce tu miedo: Entender cuáles son los motivos de tu miedo es fundamental para gestionarlo: Miedo al fracaso, a perder el trabajo, a fallar, a exponerte, a la situación de pandemia actual… identifica tu miedo para tenerlo bajo control y poder vivir una vida plena. Debes conocer dónde estás y dónde quieres ir, tomar consciencia de la situación real:  Qué te gustaría hacer en realidad, qué experiencias quisieras vivir, como te gustaría que fuera tu vida y qué necesitarías hacer para lograrlo. Éstas son algunas de las preguntas que puedes tratar de responder para entender cuáles son tus miedos y por qué forman parte de ti
  • Entiende de dónde viene tu miedo: Conocer cuando empezó y qué lo causó ayudará a entender qué necesitas para minimizar su impacto. ¿En qué se basa tu miedo? ¿En hechos pasados o tal vez en creencias? ¿Hay algo que puedas hacer para que no te siga afectando? Y un consejo: escribir estas reflexiones te ayudará a afianzar tu conciencia sobre ello.

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  • No te juzgues por ese miedo, asume que forma parte de ti y acéptalo.
  • El miedo también tiene una intención positiva, como cualquier otra emoción. Generalmente, el miedo surge cuando tu cerebro intuye una falta de recursos para realizar alguna acción. Ser consciente de ello puede ayudarte a gestionarlo.

Gestionar de manera correcta tus miedos no hará que desaparezcan pero te ayudará a gestionar tus emociones mucho mejor